El autor nos narra como pudo ser eregido el monumento y como pudieron trasladar, unas piedras tan grandes con los medios tan precarios que tenían, y ponerlas en medio de la llanura para honrar al Dios Sol que les daba la vida, hacía crecer las cosechas, alimentaba al ganado y les proveía de los frutos del bosque y las plantas silvestres.
A pesar de lo que pueda parecer, la historia no se centra principalmente en la construcción de Stonehenge, de hecho, este tema no se aborda hasta casi la mitad del libro. La historia gira en torno a varios personajes pero ninguno de ellos destaca como protagonista. Hay varios que son los más importantes por su relación directa con la construcción del monumento, pero el libro no se centra en ellos, sino que el protagonismo está muy repartido.
Unos Pilares de la Tierra en el Neolítico, lleno de rencillas, venganzas, traiciones, guerra y personajes malvados. Una lectura fácil y ágil que me ha gustado y he disfrutado. Te metes en la historia casi sin darte cuenta y necesitas seguir leyendo para saber que va a pasar a continuación. Aunque creo que está un poquito por debajo del nivel al que este autor nos tiene acostumbrados sin duda lo recomiendo.

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